Cuando llega esta época del año, me resulta inevitable sentir cierta nostalgia del verano, que ya casi termina... Sin embargo, aun quedan tardes tan maravillosas como éstas, para pasarlas en buena compañía, cantando con un par de guitarras, riendo, dibujando y sintiendo que, al fin y al cabo, el otoño está por empezar...
Gracias, Marisa e Inma por hacer que siempre tenga ganas de veros...







