Estaba dibujando la otra noche esta plaza en el barrio de Santa Cruz con Inma, para un proyecto de Sektchcrawl Sevilla sobre la ciudad. Teníamos más frío que en la barbacoa de Pingu, me dolía el dedo bastante y tenía una sensación de estar haciendo un dibujo "mojonero" que no se me quitaba de encima... Ya no veíamos nada y, como teníamos el culo congelado, decidimos dejar los dibujos como estaban e irnos a casa.
El día siguiente lo cogí sin muchas ganas, sólo por no dejarlo a medias en el cuaderno, y empecé a darle color en base a las notas mentales que había cogido la noche anterior. Cuando terminé y lo miré de nuevo... magia! Me pareció que ahora me gustaba!! Tampoco es que sea una maravilla. El dibujo en sí sigue siendo bastante sosillo y no me gusta demasiado, pero creo que el color le ha dado la vida que le faltaba. Estas cosas me pasan de vez en cuando y me hacen aprender mucho más que si todo sale bien desde el principio. Son dibujos que dan la vuelta y que te vuelven un poco del revés... primero, porque no te gustan y, después, porque no sabes cómo has conseguido que lo hagan...





